APOSTATA BERGOGLIO EN FATIMA

Bergoglio, el mismo que siendo sacerdote nunca antes había ido en peregrinación a Fátima, se identificó a sí  mismo  como peregrino, profeta y mensajero, pero no de la Virgen que se apareció en Fátima,  sino su propia versión y dijo que esa no era la  Virgen María  del Evangelio.

De manera sarcástica dijo Bergoglio:

Peregrinos con María ¿Qué María? ¿Una maestra de vida espiritual, la primera que siguió a Cristo por el «camino estrecho» de la cruz dándonos ejemplo, o más bien una Señora «inalcanzable» y por tanto inimitable? ¿La «Bienaventurada porque ha creído» siempre y en todo momento en la palabra divina (cf. Lc 1,45), o más bien una «santita», a la que se acude para conseguir gracias baratas? ¿La Virgen María del Evangelio, venerada por la Iglesia orante, o más bien una María retratada por sensibilidades subjetivas, como deteniendo el brazo justiciero de Dios listo para castigar: una María mejor que Cristo, considerado como juez implacable; más misericordiosa que el Cordero que se ha inmolado por nosotros?

apostata blasfemo bergoglio fatima

Jacinta Marto

Bergoglio contradijo a Jacinta Marto, quien dictó a la Madre Godinho, a quien llamaba “madrina”, las revelaciones que recibió directamente de  la Santísima Virgen  antes de morir .

Sobre las guerras

Nuestro Señor dijo que en el mundo habrá muchas guerras y discordias.

Las guerras no son sino castigos por los pecados del mundo.

Nuestra Señora ya no puede retener el brazo castigador de su Hijo sobre el mundo.

Es preciso hacer penitencia. Si la gente se enmienda, Nuestro Señor todavía salvará al mundo; mas si no se enmienda, vendrá el Castigo.

 Bergoglio se burló del mensaje  de la Virgen de Fátima, cuestionándolo,  cuando sabemos que tiene bases bíblicas, por ejemplo cuando Moisés  le detuvo la mano a Dios a favor del pueblo judío que había caído en idolatría. Bergoglio negó los fundamentos de la mariología.

San Alfonso María de Ligorio

  • Jesús y María ofrecieron un mismo sacrificio

Al morir Jesús, María unió su voluntad con la de su Hijo de tal manera que ambos ofrecieron un mismo sacrificio, y por eso dice el mismo santo abad que así es como el Hijo y la madre realizando la Redención humana obtuvieron la salvación de los hombres. La Madre de Dios puede ser llamada “salvadora del mundo”, pues con el sufrimiento soportado compadeciendo a su Hijo —y que ofreció voluntariamente a la divina justicia— mereció que se comunicaran a los hombres los méritos del Redentor. (San Alfonso María de Ligorio. Las glorias de María, II, 1, 6, 6)

Papa Pío X

  • Unión de sufrimientos y propósitos entre Cristo y María

Por la unión de sufrimientos y propósitos entre Cristo y María, mereció convertirse de la manera más digna en la reparadora del mundo perdido y en consecuencia dispensadora de todos los favores que Jesús nos adquirió con su muerte y con su sangre… Sin embargo, porque ella supera en santidad y unión con Cristo a toda criatura humana y angelical por haber sido escogida por Cristo para asociarla en la obra de la salvación humana, mereció por nosotros de congruo, como dicen, aquello que Cristo nos mereció de condigno, siendo ella la principal dispensadora de las gracias que se distribuyen. (Pío X. Encíclica Ad diem illum laetissimum, 2 de febrero de 1904)

Papa León XIII

  • Más poderosa que los hombres y los ángeles en virtud de su papel en la salvación de la humanidad

En efecto, la Virgen, exenta de la mancha original, escogida para ser la Madre de Dios y asociada por lo mismo a la obra de la salvación del género humano, goza cerca de su Hijo de un favor y poder tan grande, como nunca han podido ni podrán obtenerlo ni los hombres ni los Ángeles. (León XIII. Encyclica Supremi apostolatus, n. 2, 1 de septiembre de 1883)

San Juan Crisóstomo

  • Los mismos símbolos de la derrota ahora son causa de nuestro triunfo

Una virgen, un árbol y la muerte eran los símbolos de nuestra derrota… Ved pues ahora, cómo los mismos son causa de nuestro triunfoEn vez de Eva, María; en vez del árbol de la ciencia del bien y del mal, el árbol de la Cruz; en vez de la muerte de Adán, la muerte del Señor. (San Juan Crisóstomo. Homilía 22 sobre la Santa Pascua, 22: PG. 52,768)

pisando la serpiente.jpg

Pío IX

  • Así como Cristo, la Santísima Virgen triunfa de la serpiente

Por lo cual, al glosar las palabras con las que Dios, vaticinando en los principios del mundo los remedios de su piedad dispuestos para la reparación de los mortales, aplastó la osadía de la engañosa serpiente levantó maravillosamente la esperanza de nuestro linaje, diciendo: “Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya”; enseñaron que, con este divino oráculo, fue de antemano designado clara y patentemente el misericordioso Redentor del humano linaje, es decir, el unigénito Hijo de Dios Cristo Jesús, y designada la Santísima Madre, la Virgen María, y al mismo tiempo brillantemente puestas de relieve las mismísimas enemistades de entrambos contra el diablo. Por lo cual, así como Cristo, mediador de Dios y de los hombres, asumida la naturaleza humana, borrando la escritura del decreto que nos era contrario, lo clavó triunfante en la cruz, así la Santísima Virgen, unida a Él con apretadísimo e indisoluble vínculo hostigando con Él y por Él eternamente a la venenosa serpiente, y de la misma triunfando en toda la línea, trituró su cabeza con el pie inmaculado. (Pío IX. Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)

Anuncios