El okupa de Santa Marta profana la Casa de Dios llenándola de sacerdotes homosexuales apóstatas mientras en su plan demoníaco expulsa a los fieles católicos

El homosexual apóstata blasfemo Timothy Radcliffe dice que el sexo gay puede expresar la «entrega» de Cristo

Estos son los numerosos propagandistas homosexuales

Cardenales apóstatas del Pseudo-Sínodo Gay de Bergoglio asisten al evento homosexual de James Martin

Bergoglio y su cómplice James Martin & CIA Pecan de Blasfemia contra el Espíritu Santo

Cardenal Pell: «la comunión para los divorciados vueltos a casar es solo la punta del iceberg, el caballo de Troya», ellos «quieren cambios más amplios, el reconocimiento de las uniones civiles (adulterio y sodomia Amoris Laetitia/Fiducia Supplicans), el reconocimiento de las uniones homosexuales»

LA IGLESIA DE LOS APÓSTATAS
«Vi la iglesia de los apóstatas crecer grandemente. Vi las tinieblas que partían de ella, repartirse alrededor y vi muchas personas abandonar a la Iglesia legítima y dirigirse hacia la otra diciendo: «Ahí todo es mas bonito, más natural y más ordenado» (AA.II.414 Ana Catalina Emmerich)

«Cristo no fundó una Iglesia»: La herética teóloga marxista y anticatólica pro-gay Cristina Inogés declaró falso el catolicismo en vísperas del seudosínodo de Bergoglio

Viganò: las palabras impías de Bergoglio-Gran Apostasía

Equiparar a Cristo con los fundadores de religiones falsas es la mayor blasfemia contra la Santísima Trinidad

En 1918, el gran cardenal Mercier de Bélgica declaró que la Primera Guerra Mundial fue un castigo por el crimen de los hombres de categorizar la única verdadera religión católica en el mismo nivel con los falsos credos. El cardenal Mercier advirtió : “En nombre del Evangelio y a la luz de las Encíclicas de los cuatro últimos Papas, Gregorio XVI, Pío IX, León XIII y Pío X, yo no vacilo en afirmar que esta indiferencia hacia las religiones, que coloca en el mismo nivel la religión de origen divino y las religiones inventadas por los hombres a fin de incluirlas en el mismo escepticismo, es la blasfemia que atrae el castigo sobre la sociedad, mucho más que los pecados de los individuos y de las familias.”

Hechos 4:12 ¡Sólo en Jesús hay salvación! No hay otro nombre en este mundo por el cual los seres humanos podamos ser salvos.

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14, 6).

Con sus impías declaraciones dirigidas a los jóvenes de Singapur de que «todas las religiones son un camino hacia Dios», Bergoglio ofende la Majestad de Dios, traiciona la Revelación divina, pisotea los principales Misterios de nuestra Fe y aniquila el Sacrificio redentor del Hijo de Dios, Nuestro Señor Jesucristo.

Sus palabras mentirosas son particularmente insidiosas porque se dirigen a las nuevas generaciones, a las que Bergoglio engaña haciéndoles creer que es posible salvarse sin reconocer que Jesucristo es el Hijo de Dios, el Único Salvador, y que su Iglesia es la única arca de salvación.

Yo soy la puerta (Jn 10, 9), dijo Nuestro Señor de sí mismo. Negar esta verdad es apostatar de la Fe y pisotear la Cruz. Hacerlo desde el Umbral más alto es un escándalo de una gravedad sin precedentes, sólo superado por el silencio temeroso o cómplice de la mayoría del Episcopado.

La «passio Ecclesiæ» se cumple con la traición de una autoridad usurpada, de un nuevo Sanedrín igualmente apóstata.

Publicado originalmente en inglés en https://x.com/CarloMVigano/status/1834661806935097613

Bergoglio experimenta atracción homosexual, por lo que considera su misión justificar los pecados homosexuales: Psicoterapeuta especializado en homosexualidad

 Francisco y la homosexualidad: «Hay algo personal en juego» – Gloria.tv

Quienes conocieron a Jorge Bergoglio en Argentina confirman que su atención hacia la propaganda homosexual demuestra que hay algo personal en juego para él, escribe AldoMariaValli.it (13 de agosto).

Siempre le ha gustado rodearse de homosexuales, salvo por ser muy duro con los que, siendo homosexuales, dentro de su círculo no se mostraban «fieles».

Valli cita extensamente un artículo de LifeSiteNews.com del psicoterapeuta holandés Gerard J.M. van der Aardweg, especialista en homosexualidad.

Según van der Aardweg, Bergoglio experimenta algún tipo de atracción homosexual. Por ello, considera que su misión es justificar los pecados homosexuales y eleva las dudosas reivindicaciones de una ínfima minoría al nivel de preocupación central de su pontificado, mientras descuida las necesidades reales de la familia.

Van der Aardweg insiste en que el suyo es un diagnóstico psicológico, no una acusación.

Se da cuenta de que Francisco ha abrazado la ideología homosexual con un celo que no tiene nada que envidiar a ninguno de los defensores de la ideología homosexual.

Lo que mandó escribir en 2014 en el Informe Provisional del Sínodo de los Obispos para la Familia es típico de la propaganda homosexual.

Van der Aardweg cita: «Los homosexuales tienen dones y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana»; «¿Son nuestras comunidades capaces de … aceptar su orientación sexual?»; «Es necesario reflexionar seriamente sobre cómo elaborar … enfoques para el crecimiento afectivo [de los homosexuales] y su maduración en el Evangelio, integrando el aspecto sexual».

Sobre los concubinatos homosexuales: «Hay casos en los que la ayuda mutua hasta el sacrificio es un apoyo válido en la vida de estas personas».

Francisco nunca hace la distinción entre los pecados homosexuales y aquellos homosexuales que buscan vivir castamente.

El lenguaje utilizado por Bergoglio es típico de la propaganda homosexual porque, de forma solapada, nunca directa, ofrece una imagen engañosa de los concubinatos homosexuales y exhorta a la «compasión» por las «víctimas» de una supuesta injusticia.

Francisco ha animado a los homosexuales -como Juan Carlos Cruz- a continuar en su vicio («Dios te hizo así»; «Tienes que ser feliz con lo que eres»).

Por el contrario, van der Aardweg cita a un homosexual de mediana edad: «Mirando atrás, no puedo entender por qué pensaba que la vida gay era tan glamurosa. Es un mundo duro y no se lo desearía ni a mi peor enemigo». Así es como Francisco debería hablar, pero no lo hace.

A quienes contradicen su ideología homosexual, Bergoglio los llama «pequeños grupos ideológicos». Al utilizar el término «ideológicos», Bergoglio está proyectando su propia ideología sobre la gran mayoría del mundo.

Según van der Aardweg, ésta es la actitud de quienes suprimen su sentido moral y se vuelven hostiles a la ley moral.

Los métodos de Bergoglio para propagar la homosexualidad practicada son similares a los utilizados por el movimiento homosexual en los regímenes occidentales.

Estos métodos incluyen: nombrar propagandistas homosexuales para puestos clave; callar sobre los resultados de investigaciones no deseadas; evitar la discusión pública honesta; propagar el adoctrinamiento mediante mentiras; intimidar mediante el abuso de poder; y elevar la ideología homosexual al nivel de una religión de estado secular; castigar a los críticos.

Bergoglio nunca ha realizado un estudio serio sobre el tema, nunca ha fomentado debates abiertos, ni ha anunciado abiertamente sus intenciones. Sus documentos sobre los actos homosexuales son de bajo nivel intelectual. Sus eslóganes son demagogia barata.

Se ha negado a responder a las preguntas de los cardenales dubia, hombres eruditos de gran integridad, porque no tiene respuesta, explica van der Aardweg.

La compasión selectiva que predica Bergoglio está estrechamente ligada a la autovictimización de los homosexuales, y va de la mano de la ira contra los defensores de la moral.

Las tremendas necesidades de las familias son poco más que una nota a pie de página para él.

Un Papa que aboga por la aceptación de los concubinatos homosexuales apenas oculta su interés personal en el asunto.

Los rasgos más destacados de su personalidad, de hecho, no ayudan a disipar esta sospecha, ya que existe un consenso sobre el predominio de su ansia de poder y sus hábitos tiránicos.

Según van der Aardweg, este rasgo apunta a un amor propio y un orgullo desmesurados, que se traducen en una incapacidad para amar y servir maduramente a los demás, incluido Dios.

Este tipo de personalidad, marcada por un sentimiento de superioridad, hace que el sujeto confíe en sus «instintos», a los que llama «Espíritu Santo», al tiempo que renuncia a las auoridades superiores como la Tradición, las Escrituras y el Magisterio. Esto le aísla de los demás.

Las frustraciones y los desequilibrios emocionales, así como una confianza desmesurada en sí mismo, mantienen vivos el egocentrismo y el egoísmo puberales y la falta de interés y sentimiento por los demás. Ante sus iguales y ante el mundo, el sujeto muestra una frialdad particular.

Van der Aardweg cita a una antigua directora mexicana de un portal católico en español, que trabajó con Bergoglio en Buenos Aires:

«Cuando le conocí por primera vez, y usted todavía era el cardenal Bergoglio, me sorprendió el hecho de que nunca hiciera como los demás cardenales y obispos.Algunos ejemplos: cuando todos los obispos se presentaban con sotana y ornamentos clericales porque así lo exigían las normas de la reunión, usted se presentaba con clergyman y alzacuellos.Cuando todos tomaban asiento en las sillas reservadas para los obispos y cardenales, usted dejaba vacía la silla del cardenal Bergoglio y se sentaba al fondo, diciendo: ‘Yo estoy cómodo aquí, me siento más cómodo aquí’.Cuando los demás llegaban en coche, usted entraba tarde, apresurado y molesto, hablando en voz alta sobre las reuniones en el transporte público que había preferido utilizar.Cuando vi estas cosas -me avergüenza decirlo- me dije: ‘¡Pero mire cómo quiere llamar la atención! Si realmente quisiera ser humilde, ¿no podría comportarse como los demás obispos y no llamar la atención?».

Van der Aardweg ve un segundo rasgo destacado: «La mentira y la duplicidad en él son crónicas». En el perfil de los homosexuales activos que se autonormalizan, estos son rasgos comunes.

El «amor» homosexual y el mundo homosexual están impregnados de mentiras y engaños, porque en realidad no prosperan en el amor sino en la dependencia del amor propio, y la mentira es una manifestación de ello.

El ansia de poder manifestada por Bergoglio sugiere que la adicción a la búsqueda inmadura de sí mismo ya estaba desarrollada mucho antes de que empezara a distorsionar abiertamente la religión católica.

La falta de sinceridad y las mentiras señalan una carencia del coraje viril que no evita la confrontación directa.

A juzgar por su comportamiento, la personalidad de Bergoglio coincide con la de los activistas homosexuales, así como con el perfil de los sacerdotes homosexuales que se autojustifican.

Francisco recibió a una activista homosexual ugandesa – Gloria.tv

El Papa Francisco dice en una conferencia pro-LGBT: «Estaré espiritualmente con todos vosotros» – LifeSite (lifesitenews.com)

El Papa Francisco visita a una monja pro-LGBT que lleva regularmente a grupos de transexuales a la audiencia papal – LifeSite (lifesitenews.com)

Arzobispo Viganò: Bergoglio es un «antipapa», la renuncia de Benedicto fue «ciertamente inválida» – LifeSite (lifesitenews.com)

Juan Manuel de Prada: La parodia queer de los Juegos Olímpicos muestra la decadencia de la cultura francesa, convertida en un muladar ‘multicultural’, un vomitorio… que se derrama fétida sobre el mundo

  

Pasarela del adefesio gabacho

Detalle de 'El jardín de las delicias' de El Bosco.

‘Monstruos y quimeras que manotean desde las simas del castigo eterno’: así parecieron partes de la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas, evocando la tabla del infierno del tríptico ‘El jardín de las delicias’ de El Bosco (en la imagen, detalle).

por Juan Manuel de Prada Opinión 

02 agosto 2024 00:00

Uno quisiera tener la pluma biliosa de Fernando Navales, el narrador de Mil ojos esconde la noche, para contar sus impresiones sobre la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos; pero no se puede tener todo en la vida.

Nos advertía Goya que «el sueño de razón produce monstruos»; y el sueño de la razón ilustrada, más concretamente, produce las aberraciones más eméticas. Francia fue una nación elegida, tal vez la más bendecida por la genialidad artística; pero rechazó el don que había recibido, para terminar siendo lo que hoy es (como muy pronto lo seremos también nosotros), un muladar ‘multicultural’, un vomitorio donde el nihilismo y la fealdad, la frivolidad y la vileza, la inanidad y la sordidez entonan orgulloso epitalamio (que no es, en realidad, sino patético gorigori).

Incluso sus mentes más agónicamente lúcidas –pienso, por ejemplo, en Houellebecq– no pueden hacer otra cosa sino patalear rabiosas entre detritos, porque –como decía el poeta– siempre la claridad viene del cielo. Y, allá donde se ha renegado del cielo, sólo se puede uno alumbrar con las llamas de infierno.

La grandeza secular de la cultura francesa entró primero en una fase de hinchazón pomposa y decadente, después se llenó de gusanos y putrefacciones y, por fin, se derrama fétida sobre el mundo, como un saco de pus que revienta.

La ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de París podría presentarse ante el tribunal de la Historia (perdón por la mayúscula) como la ceremonia de clausura de la ‘civilización occidental’ (que nunca fue auténtica civilización, sino parasitismo de apóstatas sobre las ruinas de la extinta civilización cristiana).

Su pretendida transgresión no era sino mamarrachismo chillón, las convulsiones desesperadas de un endemoniado que reclama en vano los exorcismos y lo disimula con poses vanas (lo más irritante de los gabachos es que, encima, nos ofrecen sus bazofias cadavéricas rebozaditas en un esteticismo empalagoso).

Su exhibición orgullosa de la fantochería queer era como un cuadro vivo de El Bosco, pululante de monstruos y quimeras que manotean desde las simas del castigo eterno. Un castigo que la lluvia anticipó, desluciendo el aquelarre.

Entre los tropezones del vómito, ninguno tan llamativo como una representación burlesca de la Última Cena de Leonardo, una suerte de pasarela del adefesio que, a la postre, blasfemaba contra la Eucaristía, con la exaltación de un Dionisos azulenco y nauseabundo.

¿Por qué, entre todas las religiones, esta patulea sólo siente odio hacia la religión católica? Por la sencilla razón de que íntimamente, allá en las simas pestilentes donde se retuercen, la reconocen como verdadera. Confieso que este hecho tenebroso -tan iluminador– me ha salvado en muchas ocasiones, cuando mi fe estaba a punto de claudicar.

Pero, para adentrarse a fondo en los estercoleros del alma gabacha, conviene leer a Fernando Navales, que la conoce y describe mucho mejor que yo.

Publicado en ABC.

Los amos de Bergoglio son los de este mundo. Bergoglio no defiende el Reinado de Cristo y calla ante la burla blasfema de los Juegos Olímpicos

El gay activista y anticatólico Jorge Bergoglio calla ante el espectáculo blasfemo en la inauguración de los Juegos Olímpicos.

Bergoglio no defiende el Reinado de Cristo ni los derechos de Dios al contrario el mismo los ataca. 

En una cita atribuida a San Juan Crisóstomo en la Catena Áurea de Santo Tomás de Aquino, se explica que tolerar las ofensas a Dios es el colmo de la impiedad.

Dios no se burla’: La representación blasfema de la Última Cena en la ceremonia olímpica desata la indignación – LifeSite (lifesitenews.com)


Francisco guarda silencio sobre la inauguración olímpica mientras un arzobispo del Vaticano, plagado de escándalos, la defiende

Santo Tomás Cayetano, O.P. (1469-1534) Teólogo y Cardenal Señala que el famoso axioma «Ubi Petrus, ibi Ecclesia» (donde está el Papa, allí está también la Iglesia) es válido sólo cuando actúa y se comporta como Papa, porque Pedro «está sujeto a los deberes del Oficio»; de lo contrario, «ni la Iglesia está en él, ni él está en la Iglesia».

Don Bosco profetizó los castigos de Francia y Roma por la homosexualidad, por el desprecio de la Ley de Dios y demás inmoralidades sexuales

“Ataque a Dios”: el arzobispo Vigano y obispos de todo el mundo condenan la blasfemia olímpica

San Vicente Ferrer advirtió que rendirle honores papales a un falso papa es un pecado contra el Primer Mandamiento y es un pecado de idolatría

El Papa San Pío V defendió a la Iglesia de la Herejía y del Islam. Condenó formalmente el vicio clerical de la sodomía y confirmó la enseñanza magisterial de que un hereje no puede ser Papa

Bergoglio se burla de Dios pidiéndole ´oración´ al presidente apostata Manuel Macron, agnóstico, socialista, promotor del aborto y la homosexualidad

La Basílica de San Juan de Letrán otorgó título de proto-canónico al Pro abortista Pro Gay Manuel Macron