De la abundancia del corazón habla la boca.

(Cf. Mt 12:34 )

jorge bergoglio vulgar

Le encantaba enseñarle malas palabras (a su ahijado – sobrino)”

En una entrevista llevada a cabo poco después del inválido  cónclave de 2013, María Elena Bergoglio, la única hermana con vida de Jorge Mario Bergoglio,  contó a ABC.es la  siguiente historia:

Relató Elena Bergoglio, “cuando ya vestía sotana”, Bergoglio enseñó a su sobrino, que  también se llama Jorge y es su ahijado, a decir malas palabras, con mucho disgusto de su madre. Esto desembocó en una situación embarazosa cuando su hermano empezó a predicar “en una importante Misa” con muchos sacerdotes; su hijo, viendo con sorpresa a su tío en el púlpito, asombrado gritó una “palabra muy mala” que todos pudieron oír. “Después de la Misa, Jorge se acercó a nosotros y no podía parar de reír”. María Elena también recuerda que su hermano, mojaba en whisky el chupete del pequeño.

Kindheitserinnerungen von Papst Franziskus” [“Childhood Memories of Pope Francis”]

El Mundo 26/03/2013 reportó que María Elena Bergoglio también reveló  en una entrevista concedida a  la revista italiana ‘Chi’  que desde pequeño decía palabrotas.

“Recuerdo que había un loro en el seminario, y no excluyo que (Jorge Bergoglio) le haya enseñado algunas palabrotas, en vez de enseñarle a rezar”


“El derecho canónico instituye al padrino en guía del nuevo bautizado, pretende que sea en cierto modo su modelo de vida cristiana”.

Canon 872: En la medida de lo posible, a quien va a recibir el bautismo se le ha de dar un padrino, cuya función es asistir en su iniciación cristiana al adulto que se bautiza, y, juntamente con los padres, presentar al niño que va a recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo.

El padrino ha de velar por el crecimiento espiritual del recién bautizado -niño o adulto-, acompañarle en sus primeros pasos en la fe, que aprenda, como de su mano, los fundamentos doctrinales y morales de la fe cristiana.

Canon 874 § 1: Para que alguien sea admitido como padrino, es necesario que:

3º. Sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el Santísimo Sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir;

4º. No esté afectado por una pena canónica, legítimamente impuesta o declarada.

Duración del oficio de padrino

La designación de padrinos por parte del catecúmeno adulto o de los padres del niño es de duración indefinida.

1 Timoteo 5: 7 Que si hay quien no mira por los suyos, sobre todo si son de la familia, este tal ha negado la fe, y es peor que un infiel.


Bergoglio fue infiel en el cumplimiento de las obligaciones adquiridas como padrino de su propio sobrino; por eso le da igual que un homosexual o un  adultero  sean “padrinos” de las profanaciones del sacramento del Bautismo. Con justa razón había dicho el recién fallecido católico John Vennari: “Aunque esto podría sorprender a algunos lectores, debo decir que yo nunca permitiría que el Papa Francisco le enseñe la religión a mis hijos”.

El Catecismo del Papa San Pio X juzga la idea de divorciados para padrinos que tiene Francisco.

Personas católicas, de buenas costumbres y obedientes a las leyes de la Iglesia

¿Quiénes son los padrinos y madrinas del Bautismo?
Los padrinos y madrinas del Bautismo son aquellas personas que por disposición de la Iglesia tienen a los niños en la sagrada fuente, contestan por ellos y salen fiadores ante Dios de su cristiana educación, especialmente si en esto faltasen los padres.
¿Qué personas deben elegirse para padrinos y madrinas?
Deben elegirse para padrinos y madrinas personas católicas, de buenas costumbres y obedientes a las leyes de la Iglesia.
¿Cuáles son las obligaciones de los padrinos y madrinas?
Los padrinos y madrinas están obligados a procurar que sus hijos espirituales sean instruidos en las verdades de la fe y vivan como buenos cristianos, edificándolos con buenos ejemplos. (Catecismo Mayor de San Pío X, n. 573.575-576)

 

Bergoglio se burla de un monaguillo

Entre seglares, las palabras maliciosas no pasan de ser palabras maliciosas; en boca del sacerdote son blasfemias. […] Consagraste tu boca al Evangelio; no es lícito abrirla maliciosamente. Acostumbrarse a ello es sacrilegio. Los labios del sacerdote han de guardar el saber y en su boca se busca la doctrina, no la picaresca y el chisme. Es insuficiente desterrar de los labios las palabras maliciosas, que suelen justificarse como chistes graciosos; también hay que cerrarlas el oído. Es vergonzoso que provoquen tus carcajadas. Pero más vergonzoso aún que las provoques en los otros. (San Bernardo. Tratado de la consideración al Papa Eugenio, cap. XXII)


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