Las uniones homosexuales estables son más graves y pecaminosas porque endurecen al pecador en el vicio y lo llevan a la impenitencia

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El autor chileno José Antonio Ureta señaló el 18 de marzo en el sitio web FatimaTragedyHope.info que el reciente documento del Vaticano contra las “bendiciones” homosexuales omite decir que “las uniones homosexuales estables son más graves y pecaminosas que las esporádicas”, porque consolidan al pecador en el vicio y lo llevan a la impenitencia.

ceremonia sacrilega homosexual en argentina

El documento elogia incluso la presencia de “elementos positivos” en dichas relaciones, las cuales hay que “apreciar y valorar” en sí mismas.

Ureta lamenta que el documento omita el factor agravante de que “tales relaciones constituyen una ‘grave depravación y un pecado que ´´clama al cielo´’” [Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 2357 y 1867).

San Pedro Damián, escribió al Papa San León IX en el siglo XI implorando que salvase a la Iglesia de “la inmundicia sodomítica que se insinúa como un cáncer en el orden eclesiástico, o más bien como una bestia sedienta de sangre que arrasa con el rebaño de Cristo.”

EdwardPentin: Ureta lamenta el elogio del documento de la CDF de los «elementos positivos» en las uniones homosexuales estables, las cuales, él dice, que en realidad «endurecen al pecador en el vicio»; además de omitir decir que tales relaciones constituyen una “grave depravación” y son pecados que “claman al cielo” (Catecismo n. ° 2357/1867)

En contra del pecado de la Sodomía :

Santa Caterina de Siena y San Bernardino de Siena, sostuvieron que la sodomía es el pecado más grave después del pecado en contra el Espíritu Santo, sin embargo, si se practica la sodomía persistentemente, en violación de los mandamientos de Dios, también se convierte en un pecado en el cual no hay perdón.

“Alguien que vivió practicando el vicio de la sodomía sufrirá más dolores en el infierno que cualquier otro, porque este es el peor pecado que existe.” — San Bernardino de Siena, (Predica XXXIX, en Le prediche volgari (Milan:. Rizzoli, 1936 ), pp 869ff., 915, en F. Bernadei, op. cit., p. 11f)

Judas 7
Lo mismo que esos ángeles, también Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas se entregaron a la prostitución, y se dejaron llevar por vicios contra la naturaleza. Por eso sufrieron el castigo del fuego eterno y quedaron como advertencia para todos.