Viganò: Se está produciendo una traición furtiva y cobarde a la Iglesia

Viganò-200430Marco Tosatti

Monseñor Carlo Maria Viganò, recientemente escribió un texto que da respuesta al ensayo escrito por el Padre Thomas Weinandy, en relación con la situación actual de la Iglesia, la raigambre de su crisis y la realidad surgida del Concilio Vaticano II. Gracias por la traducción a @euzkera

§§§

Reverendo Padre Thomas:

Leí atentamente su ensayo “Vaticano II y la obra del Espíritu“, publicado en Inside the Vatican, el 27 de julio de 2020 . Me parece que sus pensamientos pueden resumirse en estos dos enunciados:

Simpatizo con muchas de las preocupaciones ahí expresadas y reconozco algunas de las cuestiones teológicas y problemas doctrinales, que enumeró. Sin embargo, me encuentro incómodo con la conclusión de que el Vaticano II es de alguna manera, la fuente directa y la causa del descorazonador estado actual de la Iglesia.

Permítame Reverendo Padre, responderle utilizando como auctoritas, uno de sus interesantes escritos, titulado: “El Papa Francisco y el Cisma“,  que fue publicado en The Catholic thing, el 8 de octubre del 2019.

Sus observaciones me permiten resaltar una analogía que espero, pueda contribuir a aclarar mi pensamiento y a demostrarle a nuestros lectores, que ciertas aparentes diferencias pueden resolverse gracias a una beneficiosa disputatio, cuya finalidad primordial es: la Gloria de Dios, el Honor de la Iglesia y la Salvación de las almas.

En su ensayo “El Papa Francisco y el cisma“, usted observa muy oportunamente y con la agudeza que distingue a sus intervenciones, que hay una suerte de disociación entre la persona Papæ  y Jorge Mario Bergoglio. Una dicotomía en la que el Vicario de Cristo calla y deja que las cosas caigan, al tiempo que el argentino exuberante que hoy vive en Santa Marta, habla y actúa.

Refiriéndose a la gravísima situación de la Iglesia en Alemania, usted escribe:

Primero, muchos dentro de la jerarquía alemana saben que si se convirtieran en cismáticos, perderían su voz e identidad católicas. Esto no pueden permitírselo. Necesitan estar en comunión con el Papa Francisco, porque justamente él es quien ha fomentado la noción de sinodalidad, que ahora ellos están intentando implementar. Por lo tanto, él es su máximo protector.

En segundo lugar, si bien es cierto que el Papa Francisco puede evitar que hagan algo notoriamente contrario a las Enseñanzas de la Iglesia, también les permitirá hacer cosas que son ambiguamente contrarias, ya que una enseñanza y una práctica pastoral tan ambiguas, estarían en consonancia con las de Francisco. Es precisamente por esto que la Iglesia se encuentra en una situación que nunca había previsto.

Usted continúa diciendo en su escrito:

Es importante tomar en cuenta que la situación alemana debe mirarse dentro de un contexto más amplio: la ambigüedad teológica dentro de Amoris Laetitia; el avance no tan sutil de la agenda homosexual; la “refundación” del Instituto (romano) Juan Pablo II sobre el matrimonio y la familia, es decir, el debilitamiento de la consistente Enseñanza de la Iglesia, referente a los absolutos morales y sacramentales, especialmente en lo que respecta a la indisolubilidad del matrimonio, la homosexualidad, la anticoncepción y el aborto.

boff

De manera similar, está la Declaración de Abu Dhabi, que contradice directamente la Voluntad del Padre, y por lo tanto socava la primacía de Jesucristo Su Hijo, como el Señor Definitivo y el Salvador Universal.

MASONICA FRATERNIDAD

pachamama bergoglio procesion

Además, el presente Sínodo del Amazonas está repleto de participantes que simpatizan y apoyan todo lo anterior. Así mismo, hay que tener en cuenta a los numerosos y teológicamente cuestionables Cardenales, Obispos, Sacerdotes y Teólogos, a quienes Francisco apoya y promueve para cargos de alto nivel eclesiástico.

Por último su texto concluye, diciendo:

Con todo esto en mente, percibimos una situación, que cada vez se intensifica más, en la que por un lado, una mayoría de creyentes del mundo -tanto clérigos como laicos- que aun criticando su pontificado, le son leales y fieles al Papa, porque él es su Pontífice. Y por el otro lado, tenemos a un gran contingente de fieles del mundo, formado por clérigos y laicos, que apoyan con entusiasmo a Francisco, precisamente porque él permite y promueve su ambigua enseñanza y práctica eclesiástica.

Así las cosas, la Iglesia terminará teniendo un Papa que es el Papa de la Iglesia Católica y que simultáneamente, es el líder de facto, para todos los propósitos prácticos de una Iglesia cismática. Y dado que él es el líder de ambas, da la apariencia de ser una sola Iglesia, cuando en realidad hay dos.

Ahora bien, intentemos sustituir al Papa por el Concilio y a Bergoglio por el Vaticano II: creo que encontraremos un paralelo casi literal que resulta bastante interesante. De hecho, los católicos alimentan la veneración y el respeto tanto por el papado como por un Concilio ecuménico, que la Iglesia les pide: por un lado hacia el Vicario de Cristo, y por otro lado hacia el acto del Magisterio en que la voz de Nuestro Señor habla a través del Romano Pontífice y a través de los Obispos unidos a él.

Si pensamos en San Pío V y en el Concilio de Trento, o en Pío IX y el Concilio Vaticano I, no será difícil ver la perfecta correspondencia entre estos Papas y el Papado, y entre estos Concilios y el infalible Magisterio de la Iglesia. De hecho, pensar en una posible dicotomía entre ellos, caería justamente bajo sanciones canónicas y ofendería los piadosos oídos de los fieles.

Y sin embargo, como usted mismo lo señala, con Jorge Mario Bergoglio vistiendo prendas surrealistas del Sucesor del Príncipe de los Apóstoles:  “la única frase que puedo encontrar para describir esta situación es “cisma papal interno”, porque el Papa, como Papa mismo, será -efectivamente- el líder de un segmento de la Iglesia que a través de su doctrina, enseñanza moral y estructura eclesial, es cismática en todos los efectos prácticos.

Entonces, querido Padre Thomas, si usted admite cuán dolorosa es la prueba a la que la Providencia está sometiendo a la Iglesia, para castigarla por los pecados de sus miembros más indignos y especialmente de sus dirigentes,  y que el mismo Papa está en un estado de cisma con la propia Iglesia, al punto de poder hablar de un “cisma dentro del Papado”, ¿por qué no aceptar que ha sucedido lo mismo con un acto solemne como un Concilio, y que el Vaticano II representó un caso de “cisma dentro del Magisterio”?

Si este Papa puede ser “cismático en todos los efectos prácticos” -y yo también diría, hereje- ¿por qué ese Concilio no pudo serlo también, a pesar de que ambos fueron instituidos por Nuestro Señor, para confirmar en la Fe y en la Moral a los correligionarios?

Le pregunto: ¿Qué impide que las Actas del Vaticano II se desvíen de la Tradición, cuando el mismo Pastor Supremo puede renunciar a la Enseñanza de sus predecesores?

Y si la persona Papæ está en cisma con el Papado, ¿por qué un Concilio que deseaba ser Pastoral y que se abstuvo de promulgar dogmas, no sería capaz de contradecir los otros Concilios canónicos, entrando en un cisma de facto, con el Magisterio católico?

También es cierto que esta situación es un hapax, un caso en sí mismo que nunca se ha visto en la Historia de la Iglesia; pero si esto se aplica al Papado -en un crescendo desde Roncalli hasta Bergoglio-  no veo por qué no debería aplicarse al Vaticano II, que -precisamente- gracias a los últimos Papas, se ha establecido como un evento en sí mismo, y como tal, ha sido utilizado por sus defensores.

Para usar sus palabras [Padre Thomas], “Con lo que la Iglesia terminará” es con un Concilio que es un Concilio de la Iglesia Católica y simultáneamente, el primer Concilio de facto, para todos los propósitos prácticos de una iglesia cismática,  la llamada “Iglesia conciliar ”que se considera nacida en el Vaticano II.  Dado que el Vaticano II es tanto un Concilio ecuménico y un “conciliabolo”, conserva la apariencia de ser un solo Concilio, cuando en realidad son dos. Y agregaría que un Concilio que era legítimo y ortodoxo, fue abortado desde el nacimiento, a través de la subversión de los esquemas preparatorios. Y el otro fue un Concilio ilegítimo y herético (o al menos favens hæresim) y que es al que se refieren todos los Innovadores, incluído Bergoglio, con el fin de legitimar sus desviaciones doctrinales, morales y litúrgicas.

Exactamente como sostienen “muchos Cardenales, Obispos, Sacerdotes y Teólogos -teológicamente cuestionables- a quienes Francisco apoya y promueve para altos cargos eclesiales”, la autoridad del Vicario de Cristo debe ser reconocida en los actos de gobierno y Magisterio realizados por Jorge Mario, precisamente en el momento en que con esos actos, se demuestra que es “cismático en todos los efectos prácticos.”

Y si bien es muy cierto que “el Papa Francisco puede evitar que hagan algo indignantemente contrario a la Enseñanza de la Iglesia, él les permitirá hacer cosas que son ambiguamente contrarias, porque una enseñanza y una práctica pastoral tan ambiguas, estarían de acuerdo con las de Francisco. ”

Es igualmente cierto -parafraseando sus palabras- que “si bien Juan XXIII y Pablo VI pudieron haber impedido que los modernistas hicieran algo escandalosamente contrario a la Enseñanza de la Iglesia, fueron ellos los que les permitieron hacer cosas que son ambiguamente contrarias, porque esa enseñanza y práctica pastoral ambigua, estaba de acuerdo con la de Roncalli y Montini”.

Entonces me parece, Reverendo Padre, que usted puede encontrar la confirmación de lo que aseveré en mi ensayo, con respecto al origen de la disputatio sul Concilio, es decir, a que el “Concilio-contenedor” se utilizó para dar una aparente autoridad, a un hecho deliberadamente subversivo, que como hoy, ante nuestros ojos, el Vicario de Cristo utiliza para dar aparente autoridad, a una operación deliberadamente subversiva.  En ambos casos, el sentido innato de respeto a la Iglesia de Cristo por parte de los fieles y del clero, fue utilizado como una estratagema infernal -un caballo de Troya introducido en la Ciudadela Sagrada- para disuadir cualquier forma de disidencia, cualquier crítica y cualquier queja legítima.

Es doloroso observar que esta constatación, lejos de rehabilitar al Vaticano II, lo que hace es confirmar una profunda crisis de toda la institución eclesiástica, llevada a cabo por renegados que han abusado de su autoridad en contra de la propia Autoridad; [abusado] del poder papal en contra del propio Papado, y [abusado] de la propia autoridad de los Padres conciliares, en contra de la propia Iglesia.

Una traición taimada y cobarde operó desde dentro de la Iglesia, como ya lo había predicho y condenado San Pío X en la Encíclica Pascendi, señalando a los modernistas como los enemigos más dañinos de la Iglesia.  No olvidemos que Dante coloca a los fraudulentos en el Noveno Círculo del Infierno.

Reverendo y querido Padre Thomas, reciba mi bendición.

+ Carlo Maria Viganò, Arzobispo.


Francisco le — puso fin a la Iglesia como la “única” Iglesia de Cristo en continuidad apostólica, la única Iglesia en la que se encuentra la salvación: Americo Mascarucci