The Wanderer: Como Su Santidad bien dice, el documento de Mons. Viganò habla por sí mismo. He sacado algunas conclusiones. Su Santidad debe renunciar.

 

bergoglio debe renunciar complice de depredador sexual serialThe Wanderer   Argentina |  28 de agosto de 2018

Entrelíneas

En la conferencia de prensa que el Papa Francisco brinda habitualmente en sus viajes aéreos, en esta ocasión regresando de Irlanda, hizo referencia al memorándum de Mons. Carlo Viganò. Dijo: “Lean ustedes atentamente el comunicado y saquen su propio juicio. El comunicado habla por sí mismo y ustedes tienen la capacidad periodística suficiente para sacar las conclusiones”.

Yo, que no soy periodista sino un simple bloggero, obedecí igualmente al Santo Padre y tengo varias conclusiones. Y aquí comparto dos:

Dice Mons. Viganó: “Además, nombró al brasileño Ilson de Jesus Montanari -gran amigo de su secretario privado argentino Fabian Pedacchio-, Secretario de la Congregación para los Obispos y Secretario del Colegio de Cardenales, promoviéndole, en un solo movimiento, de simple oficial de ese dicasterio a Arzobispo Secretario. ¡Nunca se había visto algo así para un cargo tan importante!”. Ilson de Jesus Montanari

Tiene razón en el énfasis de su sorpresa por el incomprensible nombramiento de Montanari: pasar de simple escribiente de un dicasterio a secretario arzobispo de Congregación y, más tarde, secretario del Colegio Cardenalicio es inédito. Los que conocen un poco los entresijos de la Curia saben que el poder en las congregaciones pasa más por el secretario que por el cardenal prefecto. En el caso que comentamos, se trata nada menos que de la Congregación de Obispos. En síntesis, el brasileño Montanari es quien tiene la llave para hacer los obispos de el mundo.

secretario de Bergoglio en Badoo.PNG

Pero Mons. Viganò, hábil diplomático, que no da puntada sin hilo, explica que Mons. Montanari es el “gran amigo” del secretario privado del Papa, el padre Fabián Pedacchio. Se trata de un sacerdote argentino que ingresó como oficial de la Congregación de Obispos en 2007 por especial recomendación del entonces cardenal Bergoglio. Mucho antes que el arzobispo porteño fuera elegido Papa, se sabía en Argentina que el P. Pedacchio le pasaba continuamente información acerca de los nombramientos episcopales previstos y acomodaba las carpetas y los documentos de modo tal que fueran favorecidos aquellos candidatos más “adecuados”. Y en 2015 se destapó una noticia, con foto incluida, relativa a conductas un tanto ambiguas del secretario pontificio que no ventilaremos aquí pero que pueden encontrarse fácilmente en Internet.

Recordar estos hechos sirve como marco adecuado para entender la expresión de Mons. Viganò: Montanari es el “gran amigo” de Pedacchio. Son algo así como “cómplices” o “compinches” de travesuras, oh naughty boys! Pareciera que la “complicidad” con el secretario privado del Santo Padre reporta importantes beneficios.

Vayamos a la segunda conclusión. Dice Mons. Viganò: “Por último, también el reciente nombramiento como Sustituto del Arzobispo Edgar Peña Parra tiene una vinculación con Honduras, es decir, con Maradiaga. Peña Parra, de hecho, prestó servicio de 2003 al 2007 en la Nunciatura en Tegucigalpa como Consejero. Cuando yo era Delegado para las Representaciones Pontificias me habían llegado informaciones preocupantes sobre él”.

El Sustituto de la Secretaría de Estado es el encargado del despacho de los asuntos corrientes del Papa y coordina los demás dicasterios de la Curia y otros organismos de la Santa Sede. Es, en la práctica, la tercera persona con más poder en la Iglesia luego del Papa y el Secretario de Estado. Nuevamente llama la atención este súbito ascenso del venezolano Peña Parra: de nuncio en Mozambique a Sustituto. Y nuevamente también Mons. Viganò nos da algunas pistas. Este señor estuvo cuatro años en la nunciatura de Tegucigalpa donde trabó contacto con el cardenal Madariaga quien, como ya dijimos en el post anterior, está fuertemente sospechado de estafas financieras y de encubrimiento de la profusa actividad homosexual en su propio seminario según testimonio público de los mismos seminaristas. Pero lo más interesante es la coda del párrafo de Viganò: “me habían llegado informaciones preocupantes sobre él”. En el contexto del memorándum y en razón de la temática que trata, parece ocioso preguntarse por el carácter de “preocupante” de esas noticias. Es fácil comprenderlo.

Pareciera, entonces, que dos de los puestos de máximo poder en la Iglesia están en manos de personajes “preocupantes” que han llegado a ellos por medios más bien sospechosos.

-Santo Padre, he sido un hijo fiel. He obedecido su mandato. Como Su Santidad bien dice, el documento de Mons. Viganò habla por sí mismo. He sacado algunas conclusiones. Su Santidad debe renunciar.


Francisco convierte al Vaticano en una junta homosexual latinoamericana

Edgar Peña Parra

en.news El arzobispo Edgar Peña Parra, de 58 años, el nuevo sustituto (el segundo hombre) de Francisco en la Secretaría de Estado del Vaticano es un “amigo muy íntimo” del cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga y de su desacreditado obispo auxiliar Juan José Pineda, quien está sospechado de ser un homosexual activo, escribió el 16 de agosto Edward Pentin en Twitter.

Una fuente le dijo a Pentin que “esta designación lleva el signo distintivo de Maradiaga, quien todavía tiene un gran poder” y quiere asegurar su propio poder.

Peña reemplazará el 15 de octubre al cardenal Angelo Becciu, de quien se dijo que tuvo importantes diferencias con el secretario de Estado, Pietro Parolin.

Hasta ahora, Peña era nuncio en Mozambique.gloria tv news

Quién es quién en el testimonio de Viganò

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bergoglio pasado vengativo en argentina.PNG

Sobre la personalidad de Bergoglio y sus mañas: Bajo los archimanifiestos signos de humildad que ostenta, Bergoglio esconde no pocos deseos de poder real...Su especialidad es la acusación a obispos por presunta homosexualidad, o afinidad con la homosexualidad, o por protección de homosexuales en sus seminarios o en el clero. Otra de sus herramientas es la acusación de problemas psíquicos.

los peones de Bergoglio.PNGLa cigüeña de la torre

26 de Diciembre del 2011

Esta es la segunda entrega que me envía mi amigo:

PEDACCHIO ESPÍA DEL CARDENAL BERGOGLIO
«De Roma viene lo que a Roma va». Roma depende en sus decisiones de la información que recibe y de cómo se prioriza la difusión y procesamiento de esa información. Lo sabe muy bien un gran ambicioso de poder, el Cardenal Arzobispo de Buenos Aires. El Cardenal Bergoglio sabe decir mentiras con verdades a medias –o infladas, o disimuladas, según convenga en cada caso. Pero no duda, cuando se hace necesario, en mentir pura y simplemente.
Lo cierto es que para tejer su red de poder e influencia sobre los obispos y sus nombramientos, así como sobre los sacerdotes y seminarios, sabe disparar difamaciones o calumnias y, por sobretodo, sabe direccionarlas arteramente. Lo hace a partir de adiestrados informantes quienes, violando la confidencialidad a la que los obliga el secreto pontificio, le informan acerca de todo lo que llega a Roma sobre los temas o personas que le interesan. Después, esos mismos informantes se encargan de «informar» o «cajonear la información» a las autoridades romanas, priorizando las agendas de manipulación del Cardenal –«El Jesuita», como lo llama el título de una obra comisionada para exaltarlo.
Uno de los pivotes más importantes en esta manipulación de información es un sacerdote argentino, «plantado» por el Cardenal en el servicio de la Congregación de Obispos, y adonde se maneja toda la información relacionada con los obispos del mundo entero –aunque lo que interesa de modo particular al Cardenal sea Latinoamérica y, por sobretodo, lo referente a los obispos argentinos. Las infidencias de este sacerdote de la arquidiócesis de Buenos Aires son conocidas ya por muchos, aunque al parecer no se hace nada al respecto. No es el único informante del Cardenal, pero es quizás el más notorio. Y dado su puesto de trabajo, uno de los más peligrosos.
Lo cierto es que alguien tiene en conciencia la obligación de expresar lo que tantos callan, por miedo, o por temor de ver arruinada su carrera. El adiestrado espía que obtiene y provee información a importantes contactos romanos es el sacerdote Fabián Pedacchio, no hace mucho hecho capellán de Su Santidad, y oficial de la Congregación para los Obispos. El Cardenal Bergoglio logró posicionarlo en este puesto clave en la Congregación que gobierna a los obispos cuando este Dicasterio estaba a cargo del Cardenal Re, que en su tiempo fue muy favorable a Bergoglio y hasta podría decirse un adicto. Que después haya cambiado de actitud porque Bergoglio «brucciava piazza» es otra historia que tal vez merezca ser contada antes del Juicio Final.
Quien quiera escuchar a los sacerdotes, ex-compañeros de Pedacchio, aprenderá pronto que no fueron precisamente sus méritos sacerdotales los que le ganaron tal promoción a la Congregación de los Obispos. Tampoco es necesario indagar mucho para enterarse que el presbítero Pedacchio habla por teléfono con frecuencia con su Cardenal y patrón, para informarlo de todas las cartas o misivas que llegan a la Congregación, incluso las reservadas bajo sigilo. Así es como Bergoglio se entera de todo lo que le resulta útil, pero en especial todo lo referente a las promociones episcopales. Y entonces instruye al informante Pedacchio para que aliente a favor de un candidato favorable a sus esquemas, o para que esparsa convenientemente suciedad, o al menos sugerencias denigratorias, contra otro que no le responde. Pero la cosa no queda sólo en llamadas teléfonicas. Llegado el caso, cuando el tema es realmente importante, el presbítero Pedacchio llega incluso a enviar faxes a su Arzobispo con los informes y la documentación secreta que su jefe le reclama.
Aunque en su momento Bergoglio aspiró a suceder como Papa a Juan Pablo II, ahora le interesa en particular América Latina. Por ello Pedacchio se interesa en particular, claro está, por Argentina, el Episcopado que Bergoglio busca controlar con celo paternal. Pedacchio no siempre puede acceder a esta información de vital importancia, a pesar de sus espionajes, porque la Argentina no es el territorio del que se ocupa oficialmente. Pero sí lo logra en el caso del Paraguay, que es la esfera de la que está encargado.
Pedacchio es un hombre de fina capacidad de observación. Y logra infiltrarse a veces en otros «territorios» episcopales. También es una persona atenta a todo lo que oye, incluso en los pasillos, y sabe llevar registro de qué obispos entran y salen de la Congregación. Tienen alguna notoriedad, por ejemplo, los relatos que envía a su Jefe cada vez que pasa por la Congregación para los Obispos algún «enemigo» como el arzobispo argentino Aguer, o cualquier otro que no le da al Cardenal el instrumento que él ambiciona y sabe manejar muy bien: «el voto cautivo» en la Conferencia Episcopal.
Claro que el Cardenal paga un precio por la labor de este informante. Porque, como todo informante, tiene la necesidad de parecer útil y de halagar a su patrón, por lo que no pocas veces debe agregar o incluso inventar en sus informes. Al parecer, ha recibido la orden de captar cuanto chismorreo o «pettegolezzo» llega por mail o correo electrónico, incluso cuando llega sin firma, como una denuncia anónima, e imprimirlo y presentarlo a las autoridades competentes para al menos ir sembrando las sospechas y la desconfianza hacia alguien al que quiere destruir o al menos congelar en su labor episcopal o sacerdotal.
La eficiente labor de Pedacchio es completada por otros informantes clave. Por ejemplo, «El Jesuita» se entera de quién entra y sale del Vaticano, gracias a otra «planta» en la Secretaría de Protocolo de la Secretaría de Estado. Se trata de otro sacerdote argentino, también de la archidiócesis de Buenos Aires, Guillermo Karcher.
La manipulación de la información a las autoridades de la Santa Sede no termina aquí. Porque Bergoglio quiere que esas mismas autoridades vean «confirmadas» estas informaciones de modo indirecto, vía Internet. El encargado de «ensuciar informáticamente» o de llevar a cabo el terrorismo informático es su Obispo Auxiliar Eduardo García. Es él quien se encarga de manejar la opiniología sobre obispos, prelados y sacerdotes en Internet.
Es así como Bergoglio va generando una red de mentira, intriga, espionaje, desconfianza y, más efectivo que nada, miedo. Es la opinión de un funcionario argentino que trabaja en el Vaticano y quien, lógicamente por miedo, prefiere no ser citado: Bergoglio «es alguien que por sobre sobre todo sabe infundir miedo». Por eso tiene una influencia en la Santa Sede que sorprende a muchos.
Pese a que cuiddadosamente trabaja por impresionar a todos con un aire de santón, austero y mortificado, es un hombre de mentalidad de poder. Y siempre lo fue.
Al Cardenal le interesa mucho América Latina. A lo largo de los años construyó poder en el CELAM, aunque recientemente éste se ha visto algo menguado porque el Cardenal Ouellet, justamente el nuevo Prefecto de la Congregación para los Obispos, ha llegado a ser Presidente de la Comisión para América Latina –y, ciertamente, este digno Prelado nada tiene que ver con las intrigas de «El Jesuita».
Pero le quedan a Bergoglio poderosos agentes en el CELAM. En especial, el obispo Lozano (Gualeguaychú, Argentina), y el arzobispo Andrés Stanovnic (Corrientes, Argentina), un «dócil» en extremo a las posiciones bergoglianas y durante años el candidato que le hubiera gustado al Cardenal Bergoglio imponer como Presidente del CELAM. Aunque no ha logrado este propósito, tiene la esperanza de que lo suceda como el futuro arzobispo de Buenos Aires.
El Cardenal sabe que sus horas de poder directo en este mundo están contadas. Pero trabaja ardua y astutamente para que incluso después de su retiro por edad, e incluso después de que el Señor lo haya llamado a rendir cuentas de su administración, sus «plantas» y herederos sigan reteniendo en la Iglesia lo que más le interesa: el Poder.