Francisco no ha tomado ninguna medida contra la orgía gay en el Vaticano, el sodomita adicto a la cocaína Capozzi sigue siendo miembro de un Consejo Pontificio.

mockering our Church

En el Blog Toronto Catholic Witness, leemos:

 «El Vaticano es una cloaca de homosexualidad, corrupción, decadencia, mentiras, engaño, robo, chantaje y contra-chantaje.

 ¿Es suficiente?

 francesco coccopalmerio orgia gayLos medios de comunicación polacos, siguiendo muy  de cerca a Italia, informan que la orgía homosexual tuvo lugar hace unos dos meses. O más. El polaco «kilkanaście» significa literalmente varios, pero etimológicamente se deriva de «kilka», que suele significar dos o más.

 ¡Esto cambia la historia entera!

 Somos conscientes de que Monseñor Luigi Capozzi es un sodomita. También sabíamos que usaba drogas, cocaína.

 Ahora sabemos que Monseñor Luigi «Cocaína» Capozzi admitió a la policía que trajo una bolsa de cocaína al palacio del Vaticano para su uso durante la actividad homosexual con otros eclesiásticos. ¡¡Una bolsa!! Debe haber habido muchos eclesiásticos que estaban esnifando antes de participar en …los actos sodomíticos.

 

 Así que queridos lectores, aquí tenemos a un sacerdote adicto a drogas duras, además de ser un homosexual activo. ¿Qué hacen las autoridades romanas? ¿Removerlo? ¿Suspenderlo? ¿Apartarlo del sacerdocio? Nada.

 bergoglio protector de gaysTodo lo que hacen es asegurarse de que no sea penalmente acusado. En un intento por ocultar la orgía homosexual y las drogas, primero enviaron a Capozzi a una clínica de rehabilitación. Sin embargo, los medios polacos informan que un Cardenal de muy alto rango (Cocopalmario?) rápidamente lo sacó de allí y lo transfirió a la seguridad y oscuridad de Monte Cassino. Como tal, esta historia adquiere un mucho más siniestro intento de encubrimiento masivo en los niveles más altos de Roma.

 Otra cosa. ¿Quién más estaba con «Cocaína» Capozzi? ¿Cuántos estaban con él? Cinco, diez … quince? ¿Hubo obispos y cardenales participando en … (ya sabes qué)?

 Un intento enorme en encubrimiento.

 Bueno, de alguna manera salió.

 Así que trae un nuevo significado el «salir a las periferias». Los cardenales y otros hacen todo lo posible por encubrir a otro clérigo gay.

 coccopalmerio orgia gayEl “cardenal” Coccopalmerio (cuyo secretario es Capozzi) tiene en consecuencia mucho que explicar antes de poder librarse de este escándalo, considerando su postura pro-“gay” que en su momento dio sobre los “aspectos positivos” de las parejas homosexuales. Siendo el interrogante más obvio por qué gozaba su secretario de semejantes privilegios. Y es de advertir que en el Vaticano se sabe que Coccopalmerio y Capozzi solían quedarse a trabajar juntos hasta muy tarde. Incluso llegó a proponerlo para el “obispado” en algún momento.

textos legislativos
Dos meses después, el sodomita «Cocainómano » Capozzi sigue siendo miembro de un Consejo Pontificio.

 

«La apostasía de la ciudad de Roma del vicario de Cristo y su destrucción por el Anticristo pueden ser un pensamiento muy nuevo para muchos católicos, que creo que es bueno recitar el texto de los teólogos de mayor prestigio.» Malvenda, que escribe expresamente sobre que la Iglesia se dispersará y llevada al destierro Malvenda coincide con la opinión de Ribera, Gaspar Melus, Biegas, Suarrez, Bellarmine y Bosius de que Roma apostatará de la Fe, y volverá al antiguo paganismo..Y será por un tiempo, como era al principio, invisible, oculta en las catacumbas, en cuevas, en montañas, en lugares escondidos, por un tiempo será barrida, como si fuera de la faz de La Tierra. Tal es el testimonio universal de los Padres de la Iglesia primitiva. «- Henry Edward Cardinal Manning, La actual crisis de la Santa Sede, 1861, Londres: Burns y Lambert, pp. 88-90)

Traducido por el Blog Católico Religión la Voz Libre.

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Michael Hichborn, presidente del Instituto Lepanto de Estados Unidos, dijo que sospecha que Coccopalmerio sabía de las orgías.

capozzi lista del vaticano

Temas relacionados: La ORGÍA HOMOSEXUAL con cocaína en el VATICANO ocurrió  durante la CUARESMA? Es Muy posible.

Mejores que Jesucristo

InfoCatólica Autor: Bruno

irreverencia ante el santismo.JPGDespués de mucho tiempo pensando sobre esta cuestión, he ido llegando a la conclusión de que las diversas heterodoxias actuales pueden atribuirse, en su gran mayoría, al asombroso convencimiento de sus autores de que son mejores que Jesucristo. Ya sé que desafía a la imaginación que alguien se defina como cristiano y crea ser mejor que Cristo, pero, desgraciadamente en este caso, la realidad supera con creces nuestra imaginación.

La soberbia desorbitada del pensamiento actual, con raíces en el evolucionismo filosófico, ha hecho que el hombre moderno mire por encima del hombro a todos los hombres de épocas anteriores por el mero hecho de haber vivido en el pasado. En ese sentido, se da por supuesto que el presente siempre y por definición es superior al pasado. Esta tendencia, que es casi universal en el pensamiento moderno, tiene su expresión dentro de la Iglesia en los variados heterodoxos actuales que, como lo más natural del mundo, miran por encima del hombro al propio Cristo.

El caso más claro, sin duda, es el de la plaga de eclesiásticos empeñados en admitir el divorcio en la Iglesia so capa de misericordia. Lo planteen como lo planteen, subyace a todos sus razonamientos el convencimiento de ser más misericordiosos que Jesucristo, que prohibió explícitamente y con absoluta claridad el divorcio. A este carro se suben todos los deseosos de aprobar las parejas del mismo sexo, las relaciones prematrimoniales, los anticonceptivos y un largo etcétera, considerando que Jesús, en realidad, vino a la tierra para decirles lo que ellos ya sabían y para darles unas cariñosas palmaditas en la espalda por lo listos que son.

Muy parecidos son los intentos de aguar el lenguaje cristiano y no hablar nunca de “adulterio», “pecado», “culpa», “infierno», “redención” y términos similares, impulsados por la pretensión de no ofender nunca a nadie, en ningún rincón de la tierra. Aparentemente, los aguadores en cuestión piensan que son más dulces, educados y majetes que Jesucristo, que dirigió palabras durísimas cuando la ocasión lo requería a fariseos, ricos, fornicarios, saduceos, tiranuelos, profanadores y demás. Por no hablar de que Jesús hablaba con total claridad de la doctrina cristiana y que no tenía ningún problema en utilizar todos esos términos tan ofensivos.

Lo mismo se puede decir de los ecumaniacos decididos a que la Iglesia no evangelice, a que los musulmanes sigan siendo musulmanes y a acallar cualquier intento de predicar la conversión a ateos, agnósticos, budistas, judíos y, en general, todo ser humano sobre la faz de la tierra. Es difícil no pensar que esa forma de actuar refleja la creencia de ser más salvadores que Jesucristo o, dicho de otra forma, de que ellos son los que, después de dos mil años, han encontrado la verdadera salvación (basada en la buena voluntad y en el llevarnos todos bien) al margen de la salvación en Cristo.

Otros creen que conocen al Padre mejor que su Hijo. Un ejemplo de esta pretensión absurda pueden ser los que pretenden que la oración de petición no es “coherente con el Dios revelado en Jesús”, sin que aparentemente les importe que el Hijo de Dios nos enseñara en el padrenuestro a pedir, pedir y pedir cosas a Dios. También pertenecen al grupo los que niegan la existencia del infierno contra las claras palabras de Cristo, basándose en sus propias elucubraciones sobre la forma de ser de Dios, su misericordia y su perdón.

heretic companyLos hay también que piensan que son más inteligentes que el Verbo eterno de Dios, como los que dicen que el demonio no existe, sino que es una forma primitiva de personalizar el mal. Será que Cristo no hacía más que exhibir su primitiva ignorancia cuando hablaba del demonio y que, en realidad, el Hijo de Dios es como mucho el Alfa y el principio, pero no la Omega y el fin, ya que ese puesto corresponde más bien a la variada fauna de modernillos, modernuelos y modernenses actuales. De la misma forma actúan los que piden mujeres sacerdote y explican condescendientemente que el Hijo de Dios encarnado actuaba según los prejuicios de su tiempo.

Así podríamos seguir con todas las herejías, heterodoxias y tonterías del último siglo. Por supuesto, sus defensores no lo plantean así, porque hacerlo les obligaría a abandonar del todo la Iglesia y ese es un paso que muchos no están dispuesto a dar, ya sea por razones económicas, por un apego sentimental, por miedo a lo desconocido o por simple y pura inercia. Así pues, para no verse obligados a dejar la Iglesia, lo que hacen es camuflar esas afirmaciones de ser mejores que Jesucristo o presentarlas de forma oscura o indirecta.

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En ese sentido, hablan de “profundizar», “actualizar” o “reinterpretar” las enseñanzas de Cristo (aunque lo que en realidad hagan sea negarlas). Otras veces desestiman lo que dijo nuestro Señor distinguiendo el Cristo de la fe y el Jesús histórico (como si no fueran uno y el mismo). También alegan que no podemos conocer las ipsissima verba Iesu, las palabras exactas de Jesús (ya sea por la ausencia de grabadoras, por las “elaboraciones de la comunidad primitiva” o por lo que sea), y que, por lo tanto, se puede poner en duda cualquier afirmación de Cristo que a uno le venga en gana.

Una modalidad especialmente sutil es la de explicar lo que realmente quería decir Jesús o lo que de verdad corresponde al “estilo de Jesús”, en contradicción abierta con lo que el propio Jesús siempre ha enseñado a través de su Cuerpo, que es la Iglesia. En el mismo saco podemos meter a los que apelan a un Espíritu indefinido (o al “espíritu del Concilio” en concreto) para cuestionar la fe y la moral católicas e introducir novedades contrarias a las mismas, como si ellos fueran más espirituales que Cristo, que derramó su Espíritu Santo sobre su Esposa la Iglesia.

Excusas, en definitiva, que en algunos casos pueden ser inconscientes o incluso bienintencionadas, pero apenas pueden ocultar la falta de fe en Cristo que las motiva. La realidad, en efecto, es testaruda y sus obras hablan más claro que sus palabras. Y esas obras pretenden colocarlos por encima de Cristo, sean cuales sean sus excusas, falsedades o, en el mejor de los casos, autoengaños.

Cada uno que haga lo que quiera. Por mi parte, tengo una regla muy sencilla: si alguien pretende ser mejor que Jesucristo, sea anatema.

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