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es.news Junio 8 2017

Durante la audiencia de los miércoles en la Plaza San Pedro,  Francisco declaró que “el evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él nunca será un Dios sin el hombre. ¡Es él quien no puede estar sin nosotros, esto es un gran misterio! ¡Dios no puede ser Dios sin el hombre, esto es un gran misterio!”.

Las palabras de Francisco se corresponden con la herejía del gnosticismo (siglos I y II d. C.), que afirmaba que Dios necesitó crear un objeto para amar porque él es imperfecto. En lugar de ello, la doctrina católica confiesa un Dios perfecto que es amor perfecto en el interior de las relaciones trinitarias. Dios creó la humanidad gratuitamente, por superabundancia de amor, no por necesidad.


Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca. – Santiago 3:15

Bergoglio: “Me viene a la mente decir algo que puede ser una insensatez, o quizás una herejía”

Catequesis herética de Bergoglio: “Pero el Evangelio de Jesucristo nos revela que Dios no puede estar sin nosotros: Él no será jamás un Dios “sin el hombre”; es Él quien no puede estar sin nosotros, y esto es un gran misterio. Dios no puede ser Dios sin el hombre: ¡este es un gran misterio!

Comenta Restore DC Catholicism:  “Esto es una absoluta herejía. Ataca la naturaleza misma de Dios mismo. Cualquier teólogo que se precie (y para el caso, cualquier persona con sentido común) le dirá que Dios es todo-suficiente. Él es Todo poderoso y abarca todo dentro de sí mismo. Él no necesita que de alguna manera lo “completemos” a Sí Mismo; Insinuar lo contrario sería decir que hubo un tiempo en que Él no era tan omnipotente como lo es ahora”.


 5. Si alguno no confesare que el mundo y todas las cosas que contiene, espirituales y materiales, fueron producidas de la nada por Dios de acuerdo a la totalidad de su substancia; o sostuviere que Dios no creó por su voluntad libre de toda necesidad, sino con la misma necesidad con que se ama a sí mismo; o negare que el mundo fue creado para gloria de Dios: sea anatema. (Concilio Vaticano Primero Constitución Dogmática sobre la fe católica Dei Filius, Denz., 1783, 1805)

En 1967, Kasper escribía que ese Dios que creo Adán y Eva, para constituir una familia indisoluble en esta tierra, ese Dios que se encarnó en Belén, no puede ser aceptado por el hombre de hoy, pues “reina como un ser inmutable por encima del mundo y de la historia, y constituye un desafío para el hombre. Por amor al hombre hay que negarlo pues reclama para sí mismo la dignidad y la honra que le son debidas al hombre” (Gott in der Geschichte, en Norbert Kutschki, “Gott heute”, Matthias-Grünewald, Mainz, 1967). Y añadía con desparpajo: “Un Dios así corresponde a una visión fixista del mundo, y la garantía de las cosas establecidas es el enemigo de las novedades”, por lo tanto recomendaba “hacernos ateos”. (denzingerbergoglio.com)

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