DomingoRamosCatena Aurea: Lc 19,37-40

San Cirilo
Pero el Señor no impuso silencio a los que le alababan como a Dios, sino más bien a los que los reprenden; con lo cual atestigua la gloria de su divinidad. Por esto sigue: “El les respondió: Os digo que si éstos callaren, las piedras darán voces”.
Beda
Una vez crucificado el Señor, como callaron sus conocidos por el temor que tenían, las piedras y las rocas le alabaron, porque, cuando expiró, la tierra tembló, las piedras se rompieron entre sí y los sepulcros se abrieron.
San Ambrosio
Y no es extraño que las piedras, contra su naturaleza, publiquen las alabanzas del Señor, siendo así que se confiesan más duros que las piedras los que lo habían crucificado; esto es, la turba que poco después había de crucificarle, negando en su corazón al Dios que confesó con sus palabras. Además, como habían enmudecido los judíos después de la pasión del Salvador, las piedras vivas, como dice San Pedro, lo celebraron.
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